La generación poética del 18

Generación del 18

Generación del 18

ψ*- Veamos algunos nombres que integran dicha “generación” y podremos calificar la valía de la misma: José Antonio Ramos Sucre (1890-1930), Fernando Paz Castillo (1893-1981), Enrique Planchart (1894-1954), Luis Enrique Mármol (1897-1926), Andrés Eloy Blanco (1897-1955), Rodolfo Moleiro (1897-1970), Héctor Cuenca (1897-1969), Angel Corao (1898-1951), Jacinto Fombona Pachano (1901-1951), Pedro José Sotillo (1902-1977), entre otros.

 Al término de la guerra se produce en el país un resurgimiento de la oposición, lo que en diciembre del 18 y enero del 19 se concreta en manifestaciones callejeras e intentos de alzamiento armado. En este ambiente florece un clima propicio a la apertura de horizontes y al cuestionamiento de los valores dominantes. En el campo de la literatura, los jóvenes poetas una actividad importante a través de recitales. Es lo que los estudiosos de la época (Juan Liscano y otros) llaman “una poesía de ruptura violenta o parcial con el lenguaje estereotipado imperante, fruto exhausto, de las diversas vicisitudes del romanticismo, de las influencias francesas parnasianas o postparnasianas”.(1)

 Un rasgo interesante de señalar es que este movimiento, más que a la literatura de la época se encuentra ligado a la renovación de la plástica nacional que impulsan los integrantes del Círculo de Bellas Artes (*), y en especial a la incorporación del Impresionismo que se produce a través de ellos; esto último se acentúa sobre todo a raíz de la presencia de pintores de esta tendencia que provienen de Europa, como el ruso Nicolás Ferdinandov, que llega en 1916, el rumano Samys Mützner, que permanece en Caracas de 1916 a 1918 y el italo-venezolano Emilio Boggio, en 1919.

 De hecho, los miembros de la llamada “generación del 18″ publicaron muy poco en esos primeros años de la posguerra, y la mayor parte de su obra es posterior, por lo que su presencia se manifiesta fundamentalmente a través de recitales, conferencias y colaboraciones en revistas y periódicos. Su actitud misma no es homogénea, producto de su aislacionismo, ni su reacción frente al Modernismo logra cristalizar en una verdadera superación renovadora. Como observa Uslar Pietri, “entre las tendencias de reacción antimodernista, las que se caracterizan por el prosaísmo sentimental y por el regreso a formas y temas del romanticismo (baladas, cantos históricos, poesía civil) son las que predominan en nuestros poetas del 18”.(2)

 

De ahí que uno de sus meritos es el de romper con el estancamiento Modernista y contribuir a colocar a la literatura venezolana en una onda más acorde con lo que acontece fuera de las fronteras patrias. Marca una etapa de transición, por lo que aquilata su valor en la historia literaria del país. “Aun cuando no aportó mucha novedad en sus obras (   …  ) se opuso tenazmente y combatió el predominio de lo que para entonces existía, el estancamiento y la decadencia del modernismo”, señala Fernando Paz Castillo, un integrante destacado de la “generación”.(3)

 

También desde el punto de vista político y filosófico estos escritores son de transición. Su rechazo a la dictadura gomecista se traduce en una negativa de colaboración y en un marginamiento de la actividad pública, sin militar -por lo menos en la mayoría de ellos- activamente en la oposición.

 

Del mismo modo, su rechazo al positivismo, sistema de pensamiento al cual estaban afiliado muchos intelectuales de renombre y comprometidos con el gomecismo, entre otros: Pedro Manuel Arcaya, José Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz y César Zumeta.

 

 Este mismo carácter transicional y actualizador es lo que explica la diversidad y heterogeneidad que adquiere el desarrollo de la producción concreta de los poetas del 18. Mientras unos prolongan en otro tono los logros del Modernismo, otros se convierten en pioneros y adelantados que preparan las condiciones que permitirán la formación de los vanguardistas que insurgen diez años más tarde: la generación del 28.

 

Por todo lo anterior, si bien no puede atribuirse al conjunto de los escritores de la llamada “generación del 18″ una condición pre-vanguardista o de avanzada renovación literaria, varios de los que entonces surgen al mundo de las letras sí lo son y se integran a la promoción siguiente que diez años más tarde constituye la vanguardia artística. Los nombres de José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Jacinto Fombona Pachano y Pedro José Sotillo aparecen con frecuencia en los periódicos y revistas de los años 20 tanto con poemas como con artículos en que se comentan, divulgan y promueven los valores (nacionales y extranjeros) y las ideas que significan un aporte a la renovación literaria. Y estos mismos nombres aparecen luego entre los colaboradores de la revista válvula de 1928.

 

Considerados como conjunto, los escritores de la llamada “generación del 18″ marcan desde el punto de vista histórico el inicio del cuestionamiento generalizado del Modernismo y con su presencia comienzan a soplar en la literatura nacional los aires renovadores que fertilizan el tránsito a una nueva etapa.

 

Algunos exponentes de la generación del 18, por estados de Venezuela

 Anzoátegui, nos dio Miguel Otero Silva.

Aragua, a Miguel Ramón Utrera.

Barinas, a Alberto Arvelo Torrealba.

Bolívar, a Héctor Guillermo Villalobos.

Carabobo, a Manuel Jaén.

Falcón, a Ángel Miguel Queremel

Guárico, a Rodolfo Moleiro.

Lara, a Antonio Arráiz.

Mérida, a Antonio Spinetti Dini.

Monagas, a Félix Armando Núñez

Nueva Esparta, a Pedro Rivero

Sucre, a Andrés Eloy Blanco

Táchira, a Manuel Felipe Rugeles.

Trujillo, a Samuel Barrete Peña.

Zulia, a Héctor Cuenca.

Caracas, a Fernando Paz Castillo

 1)                               Juan Liscano: “Ensayo Introductorio” a la sección “Poesía” de la Enciclopedia de Venezuela (Caracas: Editorial Andrés Bello, 1973), Tomo X, p. 20.

2)                               Uslar Pietri, Arturo. Letras y hombres de Venezuela, Madrid: Edíme, 3ra ed., 1974

3)                               Paz Castillo, Fernando. Reflexiones al Atardecer. Caracas: Ediciones Ministerio de Educación, 1964.

 (*) El Círculo de Bellas Artes surge como consecuencia del descontento que empieza a prender en la Escuela de Artes Plásticas en 1909; en 1912 se reúnen algunos de los jóvenes pintores contestatarios y fundan la agrupación que lleva el nombre de Círculo de Bellas Artes, de fundamental importancia en la modernización de la plástica venezolana de este siglo.

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8 octubre 2009 - Posted by | Cultura, Sociedad, Tendencias, Venezuela en positivo | , , ,

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